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Algunos de mis libros

 

El inventor de etimologías

«Así pues, metamos la cabeza en lo oscuro, saltemos al vacío de la mano de David Yeste. Esto es un solo de amor, sí, una formidable balada de blues. Sí, el discurso se establece de tú a tú, como ocurre en los blues buenos, con un cuarto y mitad de melancolía, otro medio de tristeza y un puñado de confianza, de persuasión, de fe. Cuarenta y nueve poemas tiene El inventor de etimologías, ordenados alfabéticamente por sus títulos, desde “agrimensor” a “vereda” como si quisiera encerrar todo el contenido del libro en un solo poema fraccionado. Cierra el libro el poema que le da título al conjunto, fuera del orden establecido; cuarenta y nueve poemas conclusiones provisionales, cuarenta y nueve poemas diagnósticos preliminares, cuarenta y nueve poemas confesiones, cuarenta y nueve poemas certificaciones de registrador de la realidad y sus cuarenta y nueve poemas variaciones, con algo de la ternura y la claridad de Rilke y con algo también de la distancia y la ironía, pero no del cinismo pendenciero de Bukowski»..


Del prólogo de Francisco Domene.

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 Una colección de poemas que arrancan desde el concepto del gesto, entendido de manera amplia, desde las manos, desde la cara, desde la mirada hacia dentro y hacia afuera. Palabras indagando en el lenguaje de todo aquello que no son sólo palabras.  La periferia del gesto bucea en la apremiante necesidad de continuar con los ritos cotidianos, y también en el contacto con los otros, pero no sólo para sentirnos parte de una colectividad, sino para ser, sencillamente, seres humanos, sociales y abiertos al conocimiento del otro, de los otros. No hay mayor felicidad que reconocerse en la mirada del otro; es así como el poeta explora, recuerda y se emociona, con un lenguaje natural y cercano, las diferentes formas de amar al prójimo o de amarnos entre nosotros.

(In-Verso Ediciones de Poesía, 2018). “es un poemario que trata de arrancar entre esos dos conceptos: las líneas rojas que se nos marcan, que nos marcamos como límites o fronteras, y el papel de fumar que simboliza, en la locución popular, la nimiedad, la actitud pusilánime con la que se afronta la relación del yo con el exterior. Constituye así una especie de relato a caballo entre la poesía de la experiencia y la de la diferencia, intentando, no superarlas, sino contaminarlas a ambas con toda fuente externa e interna posible: desde la ciencia hasta la publicidad, desde la psicología hasta la filosofía, la crítica a la línea que separa el yo singular e introspectivo del yo social y común.

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(Ediciones Liliputienses, 2016). “No se puede escribir un bestiario. Nadie puede. El ser humano es el único animal que, a medida que fue adquiriendo esa supuesta racionalidad, se deshizo de la poesía inherente a su animalidad. Por eso debe buscarla ahora en los renglones que unos pocos descerebrados se empeñan en escribir”.

Acke Zetterberg

XXI Premi de Poesia Miquel Martí i Pol (Servei de Publicacions de la Universitat Autònoma de Barcelona, 2016). 24 Vintervariationer neix de la voluntat d’investigar l’alteritat, fent que l’escriptor dels poemes sigui un hipotètic poeta suec: l’Acke Zetterberg. Aquest intent de escriure des de l’altre resulta en una atmosfera densa i definida, en una gran sobrietat expressiva, on la duresa de la natura i la desambigüació de la identitat esdevenen protagonistes de la poètica de Yeste/Zetterberg.

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«La despiadada frontera enter el silencio y el latido» (Piediciones, 2016). Si tienes buena suerte y acabas viviendo unos ochenta años, tu corazón latirá, aproximadamente 3.375.000.000 veces. Casi tres mil quinientos millones de sístoles y diástoles. Pero también, entre cada uno de esos latidos habrá un instante inanimado, una centésima de segundo de quietud y ausencia de movimiento y de sonido. Un lapso de tiempo, apenas perceptible, en el que todo puede pasar: puede el músculo volver a su labor cardíaca, o simplemente puede optar por detenerse. En esa despiadada frontera trata de bucear David Yeste para construir los poemas que componen esta obra. En esa sucesión de latidos y silencios alternativos que constituye la línea temporal de cualquiera, en ese pasar las fronteras de la edad, en empezar a tener la sospecha de hacerse viejo, en ver a los hijos acercarse en el tamaño del latido físico, a la vez que se alejan en el silencio y la distancia

«La maniobra de Heimlich». Poemario editado por Playa de Ákaba, 2014. Original y sugerente título que reclama a gritos la colaboración del lector. Del puro, simple y mágico lector. Porque este poemario es a fin de cuentas un grito calmo que ruega socorro. Sus versos documentan la soledad, el vacío, la ausencia, lo que queda de lo vivido cuando ya solo restan palabras. David Yeste muestra en este poemario una fastuosa habilidad para tejer redes simbólicas, rimas internas, diatribas entre realidad y lenguaje. No es empatía o solidaridad lo que el poeta solicita, sino más bien una ayuda casi física, corpórea. El poeta demanda brazos. Abrazos, más exactamente.

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